Agresión machista de un militante de nuestra organización

Desde el colectivo zaragozano de la Federación Estudiantil Libertaria (FEL-ZGZ) queremos exponer el caso de agresión machista cometida por un militante de nuestro colectivo hacia una, en aquel entonces, militante de FEL en Madrid (Ñ).

A finales de diciembre, al enterarnos de esta agresión, compañeras se pusieron en contacto con la agredida y el grupo no mixto de nuestro colectivo convocó al Comité Local[1] para retirar cualquier capacidad militante tanto a nivel federal (en ese momento era nuestro vicevocal) como local al agresor. Como consecuencia también fue inmediatamente expulsado de los grupos de Whatsapp y Telegram que la federación y el colectivo utilizan para coordinarse, por lo que tenemos la certeza de que si su versión llegó a gente de la federación fue a través de conversaciones privadas. Además se consideró que el grupo no mixto constituyese la comisión encargada de gestionar el proceso. Compañeras de esta comisión se pusieron en contacto con la agredida otra vez, quien les dijo que tratasen la agresión a nivel local como a ellas les pareciese. Más tarde Ñ especificaría que le daba igual si se trataba o no a nivel federal. Por esta razón, el proceso ha sido llevado desde la agrupación local zaragozana sin ser abierto a nivel federal hasta que la comisión no mixta sacara una resolución.

Esta comisión informó al agresor, el cual no negó las agresiones y admitió lo que Ñ había denunciado, aunque en un principio pareció quitarle hierro al asunto. Desde entonces, la comisión no mixta local se ha ido reuniendo con la frecuencia que los tiempos locales le han permitido. Durante todo este proceso el agresor permaneció fuera del colectivo y al margen de toda actividad militante.

Tras cuatro meses de análisis y trabajo, la comisión no mixta decidió que antes de llevar a cabo castigos o expulsiones definitivas (las cuales potenciarían el tipo de actitudes machistas que el agresor reproducía), prefería intentar darle una solución que no conllevara a regalar un macho más a la sociedad, ya que al no negar éste su responsabilidad, había posibilidad de mejora en su comportamiento. Así que en abril, el comité decidió que no se le expulsaría a condición de que se crease un grupo no mixto masculino de revisión de privilegios, del cual él llevara toda la carga administrativa. De esta manera la carga pedagógica recae sobre ellos, ya que, como hombres, es suya la responsabilidad de aprender a no cometer agresiones. Según estos acuerdos, el agresor permanecería bajo supervisión y cualquier otra actitud machista supondría su expulsión inmediata y permanente.

Antes de comunicárselo al agresor se ratificó en nuestra Asamblea General, y al día siguiente se notificó al Pleno Federal  nuestra decisión. Poco después la comisión no mixta se reunió con él y se le informó de que podría regresar si aceptaba las condiciones.

El grupo de revisión de privilegios, que ya está en funcionamiento, estará periódicamente evaluado por esta comisión para asegurarse de que se están tratando no solo todos los temas relativos a las agresiones cometidas por él sino también cuestiones tan importantes como la empatía o el victimismo. Consideramos que la reeducación en cuanto a las actitudes machistas no es un proceso rápido que se produzca de la noche a la mañana, y que es necesario mucho trabajo en la aceptación de la culpa y la responsabilidad, así como en el reconocimiento de los privilegios que les son dados socialmente.

Sin embargo, pese a nuestra decisión inicial de no expulsarle, tras haberlo comunicado así en el Pleno Federal y a que el grupo de revisión de privilegios ya lleve unas cuantas reuniones, creemos que las actitudes y comentarios victimistas que nos ha mostrado el agresor en estos últimos días a raíz del comunicado de Sevilla, pasan por encima de las condiciones que decidimos que él debería acatar para que pudiera seguir militando, además de mostrar durante este periodo una falta de compromiso con el grupo de revisión de privilegios. Esto nos ha demostrado en primer lugar que no ha asumido su responsabilidad y en segundo lugar que, mientras en el grupo de revisión predicaba una cosa, en la práctica realizaba otra.

Estas circunstancias nos llevan a tener que decantarnos finalmente por su expulsión, al saltarse él los acuerdos establecidos para que pudiese continuar su militancia en el colectivo, aunque nos desagrade haber invertido cuatro meses dedicando tiempo, esfuerzo y un desgaste emocional que a día de hoy nos ha demostrado que no se merecía. Por otra parte, decir que el grupo de revisión de privilegios seguirá funcionando aunque él haya sido expulsado.

[1]: El Comité Local es el órgano formado por las personas encargadas de coordinar cada secretaría, desde el cual por estatutos locales se pueden tomar decisiones rápidas en situaciones de urgencia en las que no sea posible convocar Asamblea General debiendo posteriormente rendir cuentas ante la asamblea.

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