Sobre las elecciones al claustro.

He aquí la imagen: murales de carteles copando cada rincón del recinto universitario, el olor a cola fresca llenando las fosas nasales de entusiastas activistas estudiantiles, de nuevo en el ruedo político tras dos años de hibernación. La recreación del circo electoral en miniatura, con lxs cachorrxs de los partidos y sindicatos del régimen opositando para dar el salto al juego de sus mayores. Porque a todo hay que aprender, también a participar en el engaño del parlamentarismo burgués.
Las elecciones al Claustro pueden considerarse como una comedia paródica del proceso electoral, pero nada más. La legitimidad democrática está ausente cuando el estudiantado supone menos del 30% del órgano institucional, a pesar de ser el estamento más numeroso de la comunidad educativa. Además, este es un órgano meramente consultivo, sin ningún tipo de poder sobre el consejo de gobierno. No tenemos que mirar al Claustro cuando queremos conocer sobre la aprobación de las cuentas y presupuestos de la Universidad, ni cuando nos preguntemos sobre la creación, modificación o supresión de facultades, escuelas e institutos universitarios de investigación: ahí, en la cúspide del poder, se sientan codo con codo la Confederación de Empresarios de Aragón con los representantes políticos. En definitiva, un órgano heredado del franquismo, de composición corporativista y antidemocrático.
No es de extrañar que el estudiantado, bienio tras bienio, la espalda a las elecciones al Claustro con porcentajes de abstención del 90%. Sin embargo, queremos que esa abstención desde la pasividad torne en concienciación y se vuelva activa: tengamos en cuenta que si las instituciones académicas permiten la participación estudiantil en el Claustro es únicamente para legitimarse, fingir pluralidad y así perpetuarse. El verdadero agente movilizador del estudiantado, las asambleas de centro, deben convertirse en las legítimas interlocutoras, en cuanto a que en ellas lxs estudiantes están representadxs de forma directa y sin delegar en las asociaciones universitarias que la institución convierte en una especie de parodia de partidos políticos.
En este contexto, consideramos que debemos unirnos y trabajar más que nunca en convertir las asambleas de facultad en verdaderas herramientas de lucha, organización y toma de decisiones colectivas que permitan un empoderamiento del estamento estudiantil, logrando victorias sin intermediarios mediante la acción directa, no delegando las decisiones que nos conciernen en los colectivos universitarios de turno que intentan negociar con las instituciones las condiciones en que se cavará nuestra tumba.
Si algo ha demostrado históricamente el movimiento sindical revolucionario es que las huelgas no se ganan por convocarlas, sino por las acciones de presión que se realizan durante ellas y las convierten en un problema social y político. Desde nuestra organización no nos entra en la cabeza que haya colectivos que prioricen el trabajo electoral por encima de la preparación de una huelga que precisamente está logrando articular la organización del movimiento estudiantil de base. Consideramos que esto es un insulto al propio estudiantado al que se llama a secundarla.
Porque no necesitamos que la voz de la calle se oiga en las instituciones si somos capaces de tomar, verdaderamente y con contundencia, la universidad y las calles para que se oiga nuestra voz como estudiantes. No necesitamos mercadear con títulos de monitor de tiempo libre a cambio de ceder nuestra imagen en un cartel, ni colectivos trampolín hacia juventudes y partidos. Tampoco necesitamos opciones corporativistas y miopes, afanadas en la reducción y disgregación de asuntos transversales mientras dicen ser apolíticas. Porque debemos levantar un nuevo proyecto educativo al servicio del pueblo:
¡Tomar y hacer en vez de pedir y esperar!
¡No te pedimos que votes, te pedimos que te organices y luches!
¡Arriba lxs que luchan!
Fuentes:
[1] BOA de 19-1-2004 y BOA de 18-2-2011, artículos 43.b respecto a la proporción de representatividad del estudiantado (Artículo BOA de 2011), artículo 47 de competencias (artículo BOA 2004) artículo 36 (BOA 2011) sobre funciones y competencias del Consejo Social. Estatutos de la Universidad de Zaragoza.
[2] Artículo 5 del Decreto 123/98 del  Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el Reglamento de Organización  y Funcionamiento del Consejo Social de la Universidad de Zaragoza

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